ABRAMOS
LOS OJOS
Se ruega máxima difusión
Adrián Salbuchi
El
pasado 10 de diciembre mandé el artículo "La falsificación de la historia
como instrumento de dominio" por la Web.
Hoy quisiera aportar dos datos que considero son muy importantes:
1. Poderoso lobbyist sionista condenado
por fraude en los Estados Unidos - El lobbyist judío norteamericano Jack
Abramoff fue procesado por la justicia estadounidense por malversación de
decenas de millones de dólares de contribuciones provenientes de distintas fuentes,
especialmente de tribus indias autóctonas de Estados Unidos, en un escándalo
que ya llega a la propia Casa Blanca.
Abramoff, de 47 años de edad, fue uno de los principales financistas de
la Campaña para la re-elección de George W. Bush en 2004 y colaborador del
poderoso senador republicano por el estado de Texas, Tom DeLay, otro estrecho
colaborador de George W. Bush, hoy también procesado por corrupción y para
quien Abramoff "es uno de mis más queridos amigos". Según un despacho de la agencia neoyorquina
Bloomberg.com, de fecha 22-Sept-05, "Abramoff desvió fondos que le fueran
entregados por tribus indias que debían utilizarse para actividades de lobby
[en favor de los intereses de dichas tribus], hacia una serie de proyectos
personales [de Abramoff], según testimonio ante la Justicia y distintos correos
electrónicos que surgieron durante una audiencia del Comité del Senado de EEUU
sobre asuntos indígenos. Los proyectos
personales de Abra moff [hacia los cuales desvió fondos de las tribus
indígenas] abarcaban desde una Academia Ortodoxa Judía hasta una escuela
israelí para francotiradores..".
(los subrrayados y agregados son míos). Los antecedentes de Abramoff se remontan al escándalo
Irán-Contras durante la presidencia de Reagan, George Bush (padre), el Tcnl
Oliver North y otros. Insistimos: hoy
resulta fundamental comprender de que existe un copamiento del gobierno y
estructuras de poder de los Estados Unidos por parte de elementos sionistas
como Abramoff. Sólo así podemos
comprender los orígenes del violento, perverso, corrupto e injusto Nuevo Orden
Mundial que hoy padecen los 6.500 millones de habitantes del mundo; una
humanidad secuestrada por los intereses demoníacos de una minoría que apenas
representa el 0,5% de la población mundial.
¿Es esto democracia? ¿Debe una
minoría ínfima tiranizar y esclavizar al planeta entero?
2. Declaraciones del presidente
venezolano Hugo Chávez - Medios locales e internacionales dan cuenta de las
valientes declaraciones del presidente de Venezuela Hugo Chávez. El matutino "Infobae" de Buenos
Aires de fecha 05-Enero-2006, por ejemplo, informa que "el 24 de diciembre
último [Chávez] afirmó que "el mundo tiene lugar para todos, pues, pero
resulta que unas minorías, los descendientes de los mismos que crucificaron a
Cristo, se adueñaron de las riquezas del mundo". Chávez pronunció estas palabras durante una celebración de la
Navidad en el Centro de Desarrollo Endógeno Integral Humano "Manantial de
los Sueños". Felicito al
presidente Chávez por sus palabras claras que siguen con coraje el ejemplo que
viene dando el presidente de Irán Mahmoud Ahmadinejad, según indicáramos en
nuestro a rtículo trascripto más abajo.
Creemos que llega el momento para el mundo y para la Argentina. de decir
las cosas como son. Dejemos de
practicar una nociva y cobarde auto-censura claudicante ante quienes ejercen
verdadero terrorismo intelectual desde sus poderosas monopolios multimediáticos
y atrincherados detrás de sus gigantescas sumas de dinero. Identifiquemos a los criminales, corruptos y
defraudadores estén dónde estén y se llamen como se llamen.
Buenos
Aires, 6 de enero de 2006
Escribe
Adrian Salbuchi
"Quien
controla el pasado controla el presente;
quien
controla el presente, controla el futuro"
George
Orwell - "1984"
"La
historia no es simple "pasado".
Es la forma que suelen adoptar
las
angustias y las luchas del presente. Es
por eso que ante una
misma
historia existen - y deben existir - distintas
interpretaciones
historiográficas… La tarea del pensador es analizar las
conexiones
de
los procesos históricos y sociales.
Debe preservarse de las críticas de
los que quieren confrontar "el mal
absoluto" en nombre del "bien absoluto".
Norberto
R. Ceresole - "La falsificación de la realidad"
"La
única verdad es la realidad"
Juan
D. Perón
Para
un pueblo, conocer su pasado - su historia - es tan importante como lo es para
un individuo conocer quién es, de dónde viene y cuáles son sus raíces. Las
personas que sufren de amnesia quedan inermes ante la voluntad ajena y corren
el riesgo de que cualquier pillo los embauque haciéndose pasar por su
"amigo", o "hermano", o "familiar" para así
aprovecharse de él.
Lo
que les ocurre a estos individuos puede ocurrirle también a los pueblos si
olvidan, confunden o desconocen el pasado; con las tecnologías modernas,
incluso puede ocurrirle al mundo entero.
Hoy,
poderosísimos grupos compactos disponen de los medios para literalmente
controlar nuestra visión del pasado - la Historia - y del presente,
descarrilando así la Realidad que es reemplazada por una suerte de
"realidad virtual", alineada con sus propios y a menudo inconfesables
objetivos e intereses.
LA
"INDUSTRIA DEL HOLOCAUSTO"
Bajo
este insinuante título el historiador norteamericano Norman Finkelstein,
profesor de teoría política en la City University of New York, Hunter College,
publicó en el año 2000 un libro muy polémico: "The Holocaust Industry:
Reflections on the Exploitation of Jewish Suffering"([1]), en el que
critica los poderosos motivos financieros y geopolíticos de quienes hoy
promueven en forma exagerada el así-llamado "Holocausto" con el fin
de, entre otras cosas, extraer
gigantescas sumas de dinero para el Estado de Israel a un conjunto de "víctimas
pudientes": bancos suizos, los gobiernos estadounidense y alemán, grandes
empresas alemanas y otras víctimas actuales y futuras.
Finkelstein
define a Israel como un Estado terrorista, invasor y altamente peligroso no
solo para la paz en Medio Oriente sino de todo el mundo, particularmente si se
considera su en orme capacidad nuclear gracias a las Armas de Destrucción
Masiva atómicas que desde hace décadas le cediera sumisa y obedientemente
Estados Unidos de Norte América.
Norman
Finkelstein se inserta en la corriente de pensamiento de su amigo y mentor Noam
Chomsky, ambos prestigiosos intelectuales judíos anti-sionistas, que se han
ganado las iras de la poderosísima maquinaria del sionismo internacional, al
calificar a sus principales organizaciones y operadores como
"gangsters" y "delincuentes"; al celebrado propagador del
Holocausto, Elie Wiesel ([2]) como su "payaso residente"; y a las
exigencias sionistas a Alemania para que les pague gigantescas reparaciones
monetarias, como un desfachatado "chantaje".
Lo
interesante del caso es que Finkelstein se inserta dentro de un creciente
conjunto de historiadores, periodistas, intelectuales y sectores de opinión a
nivel mundial que no aceptan mansamente el Dogma del Holocausto, emanado desde
los centros de poder esencialmente privado del Nuevo Orden Mundial ubicados en
Nueva York, Londres, París y Jerusalén, entre otras ciudades. Se trata de un amplio sector de personas
intelectualmente independientes que consideran que esta auténtica
"Industria del Holocausto" como bien la define Finkelstein, es
utilizada no solo para el robo de dineros públi cos y privados en todo el
mundo, sino también para justificar el genocidio que hoy perpetra el Estado de
Israel contra el cautivo pueblo palestino y otras futuras agresiones en
distintas partes del mundo que ya empiezan a avizorarse.
TERRORISMO
INTELECTUAL
En
el actual y tan liberal "mundo desarrollado" existe, sin embargo, un
auténtico terrorismo intelectual que prohíbe - en algunos países bajo pena de
cárcel - que se investigue y se propague cualquier opinión o investigación que
siquiera cuestione la veracidad de este Dogma del Holocausto. Así, se ha perseguido e incluso encarcelado
a historiadores como el francés Robert Fuarisson, a centros de investigaciones
como el Instituto de Revisionismo Histórico de California, al investigador
alemán Ernst Zündel y, más recientemente, el prestigioso historiador inglés
David Irving quien fuera arrestado en Austria bajo un viejo cargo que data del
año 1989 cuando osó dar una conferencia en la que cuestionó la historia oficial
de los 6 millones de judíos muertos en los campos de concentración alemanes
durante la segunda guerra mundial, aseverando - como mantienen muchos
investigadores - que más allá de la persecución de los judíos en la Alemania
nacionalsocialista, no existe sustente serio y verificable a esa tremenda cifra
de los 6 millones. ([3])
Esta
cifra casi emblemática y cabalística de 6 millones hoy se acepta como buena, no
porque se halle avalada por investigaciones históricas serias y sólidas, sino
porque se la ha repetido, dramatizado y taladrado en el imaginario colectivo
gracias a los cientos de miles de
millones de dólares invertidos a lo largo de sesenta años de propaganda
en películas, documentales propagandísticas, libros, novelas, entrevistas,
actos, monumentos, recordatorios, "memorias activas", y muchas otras
acciones psicológicas colectivas tendientes a imponer el "Holocausto de
los 6 millones" como una realidad, a pesar de carecer tal cifra de un
riguroso sustento fáctico.
Uno
de los tantos instrumentos de guerra psicológica utilizados en este proceso es
la neoyorquina Anti-Difamation League (ADL - www.adl.org), una de las
organizaciones de choque encargada de ejercer presión de todo tipo contra
quienes cuestionen el Mito del Holocausto en cualquier parte del mundo.
Utilizando una metodología agresiva, copiosamente financiada y con amplia
cobertura entre los multimedios monopólicos mundiales, la ADL ejerce una suerte
de terrorismo intelectual tendiente a acallar toda crítica hacia el sionismo,
sus objetivos mundiales y sus operadores, esgrimiendo - a menudo con tono
rayano en la histeria - la acusación de "¡antisemitismo!" contra
quienes pretendan promover un estudio serio de estos temas fundamentales, o cuestionen
las políticas israe líes, equiparando erróneamente "antisemitismo"
con "antisionismo" ([4])
Señalemos que la ADL opera estrechamente con la muy influyente y
exclusiva logia masónica judía B´Nai B´Rith.
SIN
PELOS EN LA LENGUA…
Es
dentro de este marco que cr eemos conveniente interpretar las agudas
declaraciones del presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, realizadas hace
pocos días en La Meca, Arabia Saudita, cuando expresó dudas sobre la veracidad
de la historia oficial en torno al Holocausto judío y sugirió que Israel
debiera ser trasladada a Europa.
Ello,
naturalmente, generó el inmediato rechazo de las muy poderosas organizaciones
sionistas mundiales y de los gobiernos y multimedios bajo su control,
notablemente los de Estados Unidos, el Reino Unido, Alemania, Austria y, desde
luego, de la propia Israel.
Sin
embargo, y a pesar de la mala prensa que hoy tiene Irán y su gobierno entre los
medios "occidentales", la lógica de Ahmadinejad es históricamente
impecable. Entre otras cosas, manifestó
el jefe de Estado iraní que "algunos países insisten en decir que Hit ler
mató a millones de inocentes judíos en una caldera y ellos insisten a tal punto
en esto que si cualquiera dice algo contrario a lo que ellos condenan, es
enviado a prisión" (por ejemplo, el historiador David Irving hoy
encarcelado en Austria). "Aunque
no aceptamos esta afirmación (la del "Holocausto"), si suponemos que
es verdad nuestra pregunta para los europeos es: "¿Es la matanza de
personas judías inocentes llevada a cabo por Hitler la razón para que respalden
a los ocupantes de Jerusalén?"
"Ahora que admiten que los judíos fueron oprimidos, ¿por qué deben
pagar el precio los musulmanes palestinos?
Dado que ustedes (por los europeos) fueron los que los persiguieron,
ofrézcanles ustedes un pedazo de tierra al régimen sionista para que pueda
establecer allí el gobierno que más desea.
Nosotros lo apoyaremos", indico Ahmadinejad. "Que Alemania y Austria den dos o tres
de sus provincias al régimen sionista y el problema estará res uelto desde sus
raíces".[5]
Innegablemente,
Ahmadinejad está poniendo el dedo en la llaga, lo que pudo verificarse en la
seguidilla de reacciones casi histéricas de las "democracias
occidentales", comenzando por las de la flamante canciller germana Angela Merkel,
quien consideró "totalmente inaceptables" esas declaraciones iraníes
recordando que "con nuestra responsabilidad histórica en mente, solo puedo
decir que las rechazamos en los términos más duros".
Ahora,
bien, nosotros preguntamos: ¿Por qué ese "rechazo" germano? Si la actual Alemania está tan convencida de
la veracidad del Holocausto de los 6 millones, y si su gobierno rechaza lo que
muchísimas personas dentro y fuera de aquella otrora gran Nación hoy creemos en
el sentido de que se trata de una tergiversación histórica, entonces que
Alemania y Austria (oficialmente, los perpetradores del "Holocausto")
le cedan en compensación a los sionistas alguno de sus bellos Länder como
Silesia, o Westfalia, o Brandenburgo, o, incluso - ¿porqué no? la histórica
Baviera...
Haberles
tirado este fardo a los palestinos, robándoles su Nación podrá ser muy cómodo
para los aburguesados y decadentes alemanes y austriacos de hoy, pero el costo
para los palestino s ha sido uno de genocidio, sangre, tortura, vejaciones,
miseria y humillación. ¿Porqué deben
los palestinos pagar las culpas de alemanes y austriacos? Máxime cuando la intrusión de Israel en el
mundo musulmán ha sido causa de casi sesenta años de guerras, invasiones, y
crímenes contra prácticamente todos los pueblos islámicos por parte de las
fuerzas militares de Israel, Estados Unidos y Gran Bretaña.
Ursula
Plassnik, ministra de relaciones exteriores de Austria por su parte dijo que
"no se pueden plantear dudas sobre el derecho a la existencia de
Israel", no solo aludiendo a estas declaraciones de Ahmadinejad sino
también a las que hiciera el líder iraní hace poco tiempo invitando a
"borrar a Israel del mapa".
A su vez, Raanan Gissin, vocero del primer ministro israelí Ariel Sharon
manifestó su preocupación ante "el consenso que existe en muchos círculos
del mundo árabe de que los judíos no tienen derecho de establecer un Estado
judío democrático en su patria ancestral".
Por
nuestra parte, agregaríamos que no solo en el mundo árabe se cuestiona ese derecho
a usurpar tierras ajenas, sino que en nuestro continente y en nuestra
Argentina, somos muchísimas las personas que sostenemos precisamente ese punto
de vista. El Sr Gissin incluso le
recordó al presidente Ahmadinejad que "los judíos hemos estado aquí mucho
antes que sus ancestros", dando a renglón seguido "gracias a Dios que
tenemos la capacidad de disuadir y prevenir que semejante declaraciones se
transformen en realidad".
Resulta
muy interesante la posición israelí.
Señalemos que si todos los pueblos y etnias del mundo se dedicaran a
reclamar las tierras que según sus Libros Sagrados y tradiciones culturales,
religiosas y étnico-raciales les corresponden porque "sus ancestros
llegaron antes", ello indudablemente generaría enormes cambios en el mapa
mundi político. Sin ir más lejos, los
norteamericanos deberían retirarse de la totalidad del territorio que hoy ocupa
su poderosa nación para devolvérselo a las naciones Sioux, Chinook, Tonkawa,
Wichita, Ute, Apache, Delaware, Algonquin, Iowa, Cheyenne, Mojave, Mohawk,
Chocktaw, Iroquí, Miami, Omaha y muchas otras tribus originarias cuyas tierras
les fueron robadas por el gobierno de EEUU a lo largo de casi cuatro siglos de
invasiones y genocidios. Pues, no caben
dudas que estas tribus "llegaron ahí mucho antes" que los
conquistadores ingleses, holandeses, españoles, portugueses, alemanes e,
incluso, inmigrantes judíos que se establecieron en esas tierras para terminar
fundando el voraz imperio hoy conocido como Estados Unidos de Norte América.
Similarmente,
en estas latitudes sudamericanas, nosotros los argentinos - al menos quienes
somos de descendencia europea italiana, española, sajona, y también quienes
sean miembros de la comunidad judía - debiéramos todos ir preparando nuestras
maletas para retirarnos de estas tierras usurpadas hace apenas un par de siglos
a las tribus Ranquel, Pampa, Mapuches, Comechingones, Guaraní, Tobas, Selcnam,
Aimara, Ranquel, Quilmes, Guayaquí, entre tantas otras.
Y
con respecto a la "posibilidad de disuadir y prevenir" a la que alude
el vocero d el premier Ariel Sharon, no nos caben dudas de que tienen esa
capacidad por cuanto las fuerzas del sionismo israelita hoy han logrado
secuestrar al propio gobierno de los Estados Unidos de Norte América para que
opere como instrumento dócil y subordinado a sus propios intereses geopolíticos
mundiales, de claro corte mesiánico y racista.
Este insólito y complejo proceso mediante el cuál se secuestró el Estado
norteamericano tiene nombre y apellido concreto: el así-llamado "Project
for a New American Century" (www.newamericancentury.org), sobre el cuál
brindamos detalles en el Cap. V. del ensayo "Bienvenidos a la
Jungla…:" (pags. 105 a 113.)
Cada
vez que nuestra prensa pueril informa sobre estos temas, siempre lo
hace
fuera de contexto, usualmente en forma incompleta, y siempre de manera
distorsionada, consecuencia de su obligado alineamiento con la visión global
impuesta por los dueños del Nuevo Orden Mundial. En síntesis, alineados sumisamente a los intereses del sionismo
internacional.
Así,
leemos en el matutino "Clarín" de Buenos Aires del 10-Dic-05, que las
declaraciones del presidente iraní "expresan un sentimiento antisemita,
intolerante, beligerante y antidemocrático", dijeron en Argentina, en un
comunicado conjunto, la AMIA, la DAIA y la Organización Sionista Argentina, que
reclamaron al presidente Néstor Kirchner que se sume a la condena al presidente
iraní por sus dichos".
Seguramente, Kirchner prontamente obedecerá, mientras que el mismo
artículo periodístico vuelve a azuzar el "peligro nuclear"
representado por Irán (soslayando que el verdadero peligro nuclear actual para
la paz mundial son Estados Unidos, Israel y el Reino Unido[6]), e incluso lanza
una no muy velada amenaza sobre un futuro ataque israelí contra Irán al
recordar que "Israel quiere que haya una actitud más firme de la comunidad
internacional sobre el programa atómico que desarrolla Teherán. Ya en 1981, la
Fuerza Aérea israelí bombardeó el reactor atómico iraquí Osirak, a 17
kilómetros al sur de Bagdad." No
recordamos que por entonces las Naciones Unidas sancionaran a Israel por
semejante agresión flagrante contra la soberanía iraquí, por más que hoy el
siempre genuflexo secretario general de la ONU Koffi Annan se manifieste
"horrorizado" por las declaraciones de Ahmadinejad cuestionando el
Mito del Holocausto.
Conviene
recordar que las presiones sionistas sobre la República Argentina vienen de
larga data. Desde que su propio
fundador Theodor Herzl propusiera en 1896 - hace ya más de un siglo - fundar el
Estado israelita en territorio argentino "a cambio de una compensación
financiera". (Preguntamos: ¿cobrará esto forma a través de algún venidero
"canje de deuda por territorio"?).
Hoy,
esas presiones han derivado en un tremendo deterioro diplomático entre la
Argentina e Irán, que no solo le ha costado a nuestro país la pérdida de miles
de millones de dólares en exportaciones a Irán a lo largo de la última década,
sino que - muchísimo peor - nos arrastra peligrosamente a involucrarnos
directamente en la guerra que Estados Unidos, Israel y Gran Bretaña hoy
preparan contra Irán, al tiempo que nos comportamos de manera despreciable al
agredir e insultar gratuitamente al noble y milenario pueblo iraní.
Las
consecuencias potencialmente catastróficas para nuestro país de haber permitido
semejantes maniobras por parte de servicios de inteligencia de ciertos Estados
foráneos, apenas pueden
enfatizarse. Los graves peligros que
hoy corre la Argentina al estar en manos de un gobierno integrado por
personajes ignorantes en materia internacional como el presidente Néstor
Kirchner - quien hasta hace pocos días confió nada más y nada menos que nuestra
Cancillería a un personaje inepto, claramente incapaz e impotente para tomar
decisiones como Rafael Bielsa - nos exime de todo otro comentario.
¿QUIÉNES
SON; DÓNDE ESTÁN NUESTROS ENEMIGOS?
La
propia existencia de un Estado Nacional soberano implica un relacionamiento con
todos los demás Estados nacionales soberanos y con otros operadores en el
escenario mundial. Lo queramos o no;
nos guste o no.
Para
abordar est e hoy tan complejo y peligroso entorno externo sobre el cual la
Argentina tiene poco o ningún control ni poder, debemos comenzar por
comprenderlo, identificando cuáles son las amenazas y oportunidades que nos
presenta, para luego diseñar las políticas y planes de acción correspondientes
que promuevan nuestro objetivos y consoliden nuestros intereses. Una Nación seria dispone de instrumentos
concretos para estas tareas, que incluyen al Ministerio de Relaciones
Exteriores, el Ministerio de Defensa y - se supone - un presidente mínimamente
lúcido, idóneo y equilibrado.
La
auténtica Política - mal que le pese a nuestra dirigencia de politiqueros de
alcantarilla - es la Política Exterior, que es el plano dónde una Nación se
mide con otros Estados, a menudo vastamente más poderosos. Un axioma fundamental de la Política
Exterior requiere identificar a los Estados y operadores amigos, diferenciándolos
de aquellos que se presentan como enemigos o al menos adversariales, para luego
poder buscar alianzas con los primeros, y tomar acciones preventivas y de
defensa respecto de los segundos.
Los
Estados y operadores identificados como "enemigos" no lo son porque
sean "malos", sino porque
tienen otros intereses y otros objetivos no coincidentes con los nuestros, que
al promoverlos pueden potencialmente entrar en conflicto indirecto o directo
con nuestro país.
Ahora
bien: cuando esos Estados y operadores externos identificados como enemigos o
adversariales resultan vastamente más poderosos que nosotros y, encima,
claramente agresivos, entonces tenemos un problema. Y cuando se presenta este tipo de problema, hay que hacer algo
con el mismo, puesto que si se lo deja solo, decididamente no desaparecerá. Todo lo contrario: aumentará su
peligrosidad, presión y amenaza. En
nuestro caso, lo hará hasta que el Estado Nacional argentino ya no pueda hacer
nada ante su creciente presión, fuera de ceder ante intereses y objetivos
foráneos, claramente en detrimento de los objetivos e intereses de nuestro
Pueblo (si no, no los hubiéramos identificado como enemigos, ¿verdad?).
Para
administrar este complejo panorama, una Nación dispone de una Cancillería, de
Fuerzas Armadas, d e un Ministerio de Economía; en síntesis: para eso una
Nación tiene un Estado Nacional cuyas estructuras se confían a un conjunto de
ciudadanos que se integran en lo que denominamos "el Gobierno" que
administra - para bien o para mal - los destinos del país. De más está enfatizar que colocar a un
Gobierno de ineptos en las estructuras de Poder del Estado, termina resultando
fatal para la Nación.
Por
eso, hoy la Argentina debe abordar esta compleja problemática internacional
desde un ángulo diferente alineado en base a:
(a) un enfoque equilibrado de la historia
contemporánea (para comprender los orígenes del problema);
(b) un enfoque equilibrado respecto de las
titánicas fuerzas que hoy conforman y deforman la política mundial (para
comprender las amenazas que enfrentamos) y, por sobre todo,
(c) un enfoque alineado con el Interés
Nacional Argentino, o sea, el Bien Común de la mayoría de sus 39 millones de
habitante s y no tan solo los intereses de alguna de sus minorías sociales,
económicas o étnicas (para preservar la Nación).
Primeramente,
resulta, como mínimo, sospechoso verificar la manera en que nuestros
multimedios "formadores de opinión" se alinean sistemáticamente con
la visión e intereses sustentados por la "historiografía oficial"
promovida desde las más poderosas y violentas naciones del mundo. Naciones que desde hace siglos son enemigas
- o al menos adversarias - reales y concretas de la Republica Argentina: me
refiero al Reino Unido y a los Estados Unidos de Norteamérica, que a lo largo
de varios siglos nos han agredido y siguen agrediendo en los frentes económico,
financiero, político, moral y militar casi sin interrupción, sea directamente o
a través de sus agentes y operadores dentro del país en los sectores público y
privado. ;
Así
por ejemplo, y en relación a la compleja problemática en torno a la Segunda
Guerra Mundial - contienda que definió quiénes serían los dueños del planeta en
las décadas subsiguientes - y su desenlace, hemos adoptado la irracional
posición de asumir como "nuestro enemigo" a una satanizada Alemania
derrotada en aquella terrible y complejísima contienda bélica de hace más de
sesenta años. Sin embargo, tanto
Alemania y Austria como su principal aliado Japón, jamás agredieron a la
Argentina ni a nuestro continente, ni nos atacaron ni vulneraron nuestros
intereses, como sí lo hicieron y siguen haciendo sistemáticamente la
rapiña estadounidense y británica.
Tampoco
olvidemos que la Unión Soviética (aliada de Estados Unidos e Inglaterra en la
Segunda Guerra Mundial), en los años sesenta y setenta lanzó contra nosotros
sus huestes guerrilleras iniciando una catastrófica guerra civil en nuestro
país. Así caímos bajo un sincronizado
efecto de "pinzas", mediante el cual nuestro pueblo era agredido, por
un lado, por la URSS a través de la guerrilla apátrida y sus "jóvenes
idealistas", mientras que por el otro, sufrimos la represión, entrega y
traición de una cúpula cívico-militar usurpadora del Estado que se alineó
estúpidamente con la geopolítica de Estados Unidos.
Así,
llegamos a la irracionalidad de considerar como nuestros "amigos" a
Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel que decididamente no lo son; al tiempo
que creemos que son nuestros "enemigos" aquellas fuerzas oposi toras
a la alianza anglo-estadounidense-israelí: desde Alemania y Japón como actores
históricos en la mayor contienda bélica del siglo XX, hasta Irán y las
organizaciones de liberación islámicas en Palestina, Irak y Afganistán. Esta Argentina cultural e intelectualmente
colonizada pareciera disfrutar del veneno que a diario le hacen beber a
borbotones.
El
Estado de Israel es un país foráneo aliado a Estados Unidos y Gran
Bretaña. Si pensáramos con nuestro
propio cerebro y no con el de nuestros enemigos y adversarios tanto fuera como
dentro del país, entonces mantendríamos aunque más no sea una actitud
decorosamente neutra y objetiva ante la catástrofe desatada en Medio Oriente
desde hace más de medio siglo. Como
muestra de un mínimo de autoestima intelectual, no aceptaríamos sin más la historia
oficial mundial interesadamente propagada e impuesta por Estados Unidos, Gran
Bretaña e Israel, en momentos en que casi ni se conoce cuál fue esa misma
historia vista desde el punto de vista de los grandes derrotados de aquella
Guerra Mundial; y no me refiero a los gobiernos títeres que hoy ocupan el poder
en Alemania y Austria "por la gracia de un Dios tribal" que atiende
en Nueva York, Londres y Jerusalén, entre otras cosmopolitas metrópolis.
Desde
1945, la Opinión Pública planetaria ha sido informada sobre terribles matanzas,
campos de concentración y perse
cuciones perpetradas por la Alemania nacionalsocialista. Sin embargo, aquello viene ocurriendo en un
marco sin precedentes y único en la historia de la humanidad en el que un
Estado (el Tercer Reich alemán) sucumbió militarmente en forma total quedando
inerme ante sus irreconciliables enemigos (Estados Unidos, Gran Bretaña, la
Unión Soviética y Francia), que así lograron robarle su territorio, condenar a
sus dirigentes (la travestía jurídica de los Juicios de Nuremberg son un
símbolo de ello), robarle cientos de miles de patentes, inventos, procesos
industriales y derechos intelectuales de toda índole, y - muy importante -
quitarle la totalidad de su documentación de Estado, especialmente aquella
calificada como secreta; todo como gran botín de guerra.
Esa
documentación fue retirada y llevada a Nueva York, Londres, París y Moscú desde
donde con los años se fue escribiendo una "historia oficial" según la
conveniencia, intereses y objetivos mundiales de aquellas potencias
victoriosas. Entre esos futuros
objetivos y planes se encontraba la creación, el financiamiento y la poderosa
militarización ad eternum del Estado de Israel.
A
modo de ejercicio mental, preguntamos: ¿Cual sería la imagen que tendría el
mundo hoy si la totalidad de los documentos secretos de, por ejemplo, Estados
Unidos, Gran Bretaña e Israel cayeran íntegramente en manos de sus adversarios
para que éstos los seleccionaran y armaran su propia "historia
oficial", con el fin de satanizarlos y promover su propio conjunto de
objetivos? ¿Se imagina el lector las
cosas que descubriríamos si pudiéramos, por ejemplo, investigar a fondo los capítulos más oscur os, sanguinarios,
perversos, patológicos y destructivos escondidos en los archivos secretos de la
CIA, del Pentágono, y de la Nacional Security Agency estadounidenses? O del MI6 y el Foreign Office
británico? O del Mossad, Shin Beth y
Fuerzas de Defensa Israelí?
Hoy,
Estados Unidos ni siquiera logra quedar bien parada ante la opinión pública a
pesar de ser la nación más poderosa del planeta y disponer de gigantescos
instrumentos de control de la información y loe multimedios. Imaginémonos cómo quedarían ante la opinión
pública si se los pudiera desnudar a estadounidenses, británicos e israelíes
íntegramente como ellos hicieron con Alemania a partir de 1945… ¿Cuántos "Tribunales de Nuremberg"
tendríamos que montar para juzgar y condenar a los Kissinger, Truman,
Eisenhower, Roosev elt, Bush, Johnson, McNamara, Bundy, Kennan, Deutch, Baruch,
Mongenthau, Cheney, Perle, Wolfowitz, Feith, Rockefeller, Harriman, Clinton,
Albright, Carlucci, Reagan, Hoover, Westmoreland, Rusk, Schwartzkopf, Powell,
Braden, Rhodes, Kagan, Podhoretz,
Brzezinski, Abrams, Negroponte, Bolton, Dulles, Rice, Rumsfeld, Baker, Casey,
Berger, Armitage, Lehman, Kaplan, Helms, Solardz, Sokolski, Thatcher,
Churchill, D'Amato, Nixon, Ford, Carter, Eden, Carrington, Nott, Harris,
Shamir, Meir, Sharon, Netanyahu, Barak, Peres, Gore, Beghin, Gurion, y tantos,
tantos, más. El mundo jamás habría
visto tantos encumbrados juzgados por crímenes de lesa humanidad, genocidio y
de crímenes contra la paz.
Por
eso, el alineamiento vergonzoso y sistemático de todos los gobiernos argentinos
desde hace al menos treinta años a favor de los objetivos, intereses y planes
de los dueños del Nuevo Orden Mundial conducido por Estados Unidos, Gran
Bretaña e Israel debe terminar. Este
vulgar proceso de decadencia se vio agudizado a partir de la traición menemista
de los años noventa en todos los planos de la vida nacional y de sus relaciones
internacionales, signadas desde entonces por las "relaciones
carnales" con el imperio anglo-norteamericano-israelí (hoy intactas bajo
el gobierno Kirchner que mantiene los ejes principales de esa sumisión, a pesar
de haber cambiado el "estilo").
En
el caso específico de las declaraciones del presidente iraní, recordemos que la
Argentina acusó a Irán por los atentados de la AMIA y, tangencialmente, de la
Embajada Israelí, solo aportando pistas falsas, "pruebas" obviamente
plantadas por fuerzas israelíes y norteamericanos que se hicieron cargo de
investigar ambos "Ground Zero" en marzo 1992 y julio 1994. Así, se trabajó durante más de una década en
inventar una obviamente inexistente "pista iraní" con el bochornoso
espectáculo que incluyó a un juez federal cometeando a un preso para que diera
falso testimonio (el destituido juez Galeano) y, hace pocas semanas, a un
histérico fiscal de Estado (Nissman) mostrando una foto de un supuesto
"terrorista asesino" que se auto-inmoló en el atentado a la AMIA,
tesis que rápidamente quedó descartada debido a su burda falsedad. Todo, por supuesto, con altísima cobertura
mediática de los diarios, radios y televisión local.
Sin
embargo, hoy se sigue trabajando intensamente para "encontrar" las
"pruebas" que den sustento a la "pista iraní" que necesitan
Bush y Sharon para armar un nuevo casus belli, esta vez contra Irán, mientras
que lo que realmente hace falta es profundizar en la mucho más verosimil
"pista israelí" (remitimos al lector al Cap. VI de nuestro citado
ensayo "Bienvenidos a la Jungla…").
Para
comprender cómo opera el mecanismo mistificador en torno a los 6 millones,
señalemos que en un entorno mucho más pequeño y reciente en nuestro país, hemos
visto un proceso parecido al propagarse el mito de los "30.000
desaparecidos", cifra que no solo no tiene ningún sustento, sino que la
propia CONADEP - Comisión Nacional de la Desaparición de Personas creada por el
gobierno Alfonsín en 1984 - en su conocido informe "Nunca Más",
describe la existencia de unos 8.700 "casos" denunciados de personas
desaparecidas, al tiempo que reunió pruebas concretas que permitieron juzgar a
los militares responsables en solo un par de centenares de casos.
Aún
entre esta cantidad mucho menor de "desaparecidos" descriptos por la
CONADEP, hallamos casos notables de "desaparecidos" que terminaron
apareciendo en el exterior; incluso alguno ha llegado a integrar el actual
gobierno del presidente Kirchner, como el caso notable de la Dra. Carmen
Argibay quien figura en el listado del informe "Nunca Más", y que
recientemente fuera nombrada jueza de la Corte Suprema de Justicia de la Nación
por Kirchner.
Lo
importante es señalar que, también aquí, el mito fue echado a rodar dinamizado
por los medios de difusión que lo repiten una y otra y otra vez, taladrándolo
en el cerebro de la ciudadanía, hasta que se lo terminó integrando de preppo al
imaginario colectivo argentino.
Señalamos
esto para enfatizar la importancia que tiene no permitir que se falsifique la
realidad - según la frase de Norberto Ceresole citada al inicio de este
artículo -, lo que decididamente NO implica en lo más mínimo justificar la
barbarie, estupidez y entrega del gobierno cívico-militar que usurpó el poder
en nuestro país entre el 24 de marzo de 1976 y el 10 de diciembre de 1983.
Los
despreciables victimarios deben pagar por sus crímenes. Sin embargo, una cosa es castigar a los
individuos responsables - especialmente por tratarse de militares de alta
gradación - y otra muy diferente es defenestrar a la institución de las fuerzas
armadas y de seguridad, esenciales para la defensa y seguridad del Estado
Argentino. Así, un conjunto de personajes internos y externos se ha aprovechado
del terrible dolor de aquellos años para promover otros intereses menos
confesables que apuntan a lograr la paulatina disolución y destrucción de la
República Argentina.
Moralmente,
un solo ser humano injustamente perseguido o muerto merece Justicia, haya sido
perseguido por militares argentinos, alemanes, estadounidenses, iraquíes,
soviéticos, o israelíes, o por fanáticos chinos, sionistas, franceses o
ingleses. Pero la Justicia debe ser
pareja y para todos y no sólo para algunos.
Y si hemos de condenar a militares argentinos y jerarcas alemanes,
también debemos condenar a torturadores israelíes e ingleses y a invasores
norteamericanos.
Por
eso, pongamos las cosas en su justa proporción: ¿6 millones del Holocausto?
¿30.000 Desaparecidos? La exageración
no solo no acerca la Justicia y la Verdad, sino que, todo lo contrario, las
aleja e insulta la memoria de quienes fueron realmente víctimas en todas estas
complejas contiendas y guerras.
Primero,
entonces, generemos un ámbito objetivo y equilibrado que permita conocer los d
atos reales en torno a estos dolorosos hechos y procesos, y luego podremos
determinar las cantidades de víctimas que sucumbieron. Hoy parece que se hace al revés: primero se
tiran las cifras que permiten armar el Mito más conveniente para determinados objetivos
encubiertos y luego se ejerce presión para obligar a todos a creer en ellas,
con lo que se cobra una víctima más: la Verdad.
Lo
hemos dicho reiteradamente: si los Argentinos hemos de superar los males que
nos aquejan, lo primero a hacer consiste en "entender y saber de qué se
trata", lo que por sobre todas las cosas presupone pensar con el cerebro
propio y no con el cerebro ajeno.
____________________
Adrian
Salbuchi, investigador, ensayista y conferencista; conductor del "El
Traductor Radial" y fundador del Movimiento por la Segunda República
Argentina - www.eltraductorradial.com.ar
[1] También publicado e n la
Argentina bajo el título "La Industria del Holocausto: Reflexiones
sobre la Explotación del
Sufrimiento Judío" (Siglo XXI de Argentina Editores, Buenos Aires, 2002),
extrañamente, hoy casi inhallable en nuestras librerías.
[2]
Premio Nobel de la Paz de 1986, miembro del poderoso Council on Foreign
Relations, Inc., de Nueva York, y Gran
Pope del Mito del Holocausto a nivel universal. En 1980, Wiesel fue nombrado presidente del Consejo
Estadounidense del Monumento al Holocausto por el entonces presidente Jimmy
Carter (a su vez, también miembro del Coun cil on Foreign Relations y de la
Trilateral Commission de David Rockefeller, Zbigniew Brzezinski, Henry
Kissinger y Maurice Greenberg, entre muchos otros poderosos). www.eliewieselfoundation.org
[3] Recordamos al lector que en
1935, Alemania sancionó legislación que severamente coartó las libertades
individuales de los judíos en aquél país, prohibiéndoseles ocupar cargos
públicos y ejercer diversas profesiones, aunque se les permitió ejercer sus
acti vidades comerciales (solo así se explica que, más de tres años después, en
Octubre 1938 pudiera tener lugar la lamentable "Noche de los
Cristales" en la que miembros del partido nazi rompieron las vidrieras de
miles de negocios pertenecientes a judíos en las ciudades alemanas, en protesta
por la muerte del encargado de negocios alemán en la embajada de París a manos
de un asesino judío). Resulta notable
señalar que aquella legislación - las conocidas "Leyes de Nuremberg"
de Septiembre 1935 - se basaron, entre otros antecedentes, sobre la legislación
y las constituciones estatales racistas de los Estados norteamericanos de
Louisiana, Alabama, Mississippi, Georgia, Carolina del Sur y Arkansas, y
también en las leyes del Apartheid que regían en la británica Sud Africa, que
desde hacía décadas dejaron sin derechos civiles a los pobladores negros,
reduciéndolos a un estado de cuasi-esclavitud que habría de perdurar décadas
después de que la Alemania nacionalsoci alista fuera derrotada por los
democráticos norteamericanos e ingleses.
Las vueltas de la historia…
[4] Para un análisis más profundo,
ver del autor "Bienvenidos a la Jungla: Dominio y Supervivencia en el
Nuevo Orden Mundial" (Ediciones Anábasis, Córdoba, 2005, 252 pags),
particularmente su Cap. VI sobre el tema del "Sionismo"
[5] Citado por "La
Nación" de Buenos Aires, 09-Dic-05, artículo "Irán desata otra
polémica mundial: propone mudar Israel a Europa". También "El País" de Madrid de
misma fecha, artículo "El presidente de Irán propone que Alemania y
Austria acojan a Israel"
[6] En el caso específico de
nuestro país, reciente información proveniente del entorno del ex-presidente de
Francia, Francois Mitterrand, jefe de Estado francés durante la Guerra de Malv
inas, da cuenta de que la primer ministra Margaret Thatcher consideró la opción
de lanzar una bomba atómica sobre la ciudad argentina de Córdoba (segunda
ciudad más importante de nuestro país), si la suerte de sus armas le fuera
adversa en la contienda anglo-argentina que en esos momentos del año 1982 se
desarrollaba en las frías aguas del Atlántico Sur en torno a nuestras Islas
Malvinas. Claramente, no son las
potenciales armas nucleares iraníes las que deben preocupar a los argentinos,
sino las reales armas nucleares británicas.